- Victoria Beckham realizó una colaboración con Mango, y se espera que el acuerdo ayude a la empresa a obtener beneficios por primera vez; algunos especulan con la posibilidad de que Beckham llegue a eclipsar a su marido en potencial de ingresos:
En una entrevista concedida a WWD, Beckham declaró que había decidido trabajar con Mango para “dirigirse a un público más amplio de una forma que se sintiera relevante para mi marca y conservara mi estética y ADN”. Deborah Ogden, experta en marca personal, afirma que la decisión de asociarse con la gran distribución forma parte de una estrategia más amplia: “La marca consiste en conectar, y al colaborar con Mango está ampliando su público y dándole la oportunidad de comprar su marca. Puede que se trate de un nivel de entrada, pero con los años esa relación puede crecer, por ejemplo, a través del maquillaje y, con el tiempo, de su marca de moda homónima”.

- Durante la Semana del Diseño de Milán, Thom Browne anunció una colaboración con la empresa de ropa de cama de lujo Frette. El anuncio tuvo lugar durante la inauguración de la tienda insignia de Thom Browne en Milán, en la que se proyectó un cortometraje en el que varios modelos se acostaban en camas puestas en fila, vestidos, de antifaz a zapatos, por Thom Browne:
Thom Browne inició su expansión en el ámbito del menaje del hogar el año pasado con una colección de cristalería y jarras en colaboración con Baccarat, y también ha colaborado con Haviland y Christofle en el pasado. Esta noticia precedió a los resultados del primer trimestre de la empresa matriz de la marca, Ermenegildo Zegna Group. El informe indicaba que los ingresos de Thom Browne cayeron un 34%, debido principalmente a la disminución de las ventas directas a consumidores chinos, que puede atribuirse a la dependencia de la marca de socios mayoristas.

- Gucci celebró su desfile crucero 2025 en la Tate Modern de Londres. El evento, en el que se presentó la primera colección crucero del director creativo Sabato De Sarno, tuvo lugar el 13 de mayo y Gucci ha apoyado la exposición «Electric Dreams» (“Sueños Eléctricos”), que se inauguró este otoño, además de una colaboración de tres años que fomenta el trabajo de la Tate Modern con jóvenes creativos:
El director creativo de Gucci, Sabato De Sarno ha hecho que los códigos de vestimenta –de decoro y corrección– se subviertan para emplearse como forma de provocación. El desfile ha sido una oda a la individualidad, tras el lema del diseñador: “You do you”. Abrigos cortos confeccionados en gabardina técnica con milimétrica precisión, bordados de flores que adquieren nuevas dimensiones: ejecuciones en 3D en organza cortada con láser, o lentejuelas moldeadas a mano. Un sentimiento de protección en la ropa de abrigo que contrastaba con gasas, volantes y encajes: la confluencia de la noche y el día, siempre con una sensación de tensión entre diferentes ideas e ideales, entre diferentes identidades.

- “Bellas durmientes: el despertar de la moda” es el título bajo el cual vimos desfilar a las celebrities en la alfombra roja de la última edición del MET Gala, que se celebró el pasado 6 de mayo. Bajo este título, la institución neoyorquina arropó 250 piezas (algunas inéditas) de la colección permanente del Instituto del Traje:
Según un comunicado emitido por el museo, esta vez buscaba explorar “las nociones de renacimiento y la renovación, utilizando la naturaleza como metáfora de la transitoriedad de la moda”. El dress code también prometía cautivarnos: «The Garden of Time» («El Jardín del Tiempo») fue el código de vestimenta que tuvieron que seguir los asistentes. Como anfitriones, se encontraban personalidades como Bad Bunny, Chris Hemsworth, Zendaya, Jennifer Lopez o Anna Wintour. Además, el director creativo de Loewe, Jonathan Anderson, y el CEO de TikTok, Shou Zi Chew, fueron los presidentes honorarios de la gala.

Y hasta aquí nuestra sección de noticias semanal.
El capítulo de hoy gira en torno a uno de los eventos de moda más importantes del año, si no el más importante de todos, por alcance y repercusión mediática. Se trata del MET Gala; celebrado el pasado 6 de mayo.
La historia del MET Gala se remonta a los años veinte, con dos mujeres dinámicas: la productora teatral Irene Lewisohn y la escenógrafa Aline Bernstein. Detectaron una necesidad en la floreciente escena cultural de Nueva York, y se pusieron manos a la obra para crear una colección de trajes que los demás diseñadores teatrales pudieran explorar como fuente de inspiración.


Imaginemos Nueva York en los años treinta. El Museo Whitney de Arte Americano abrió sus puertas en la Quinta Avenida en 1931, seguido por el Museo de la Ciudad de Nueva York -en el imponente edificio de ladrillo rojo que sigue siendo su hogar- en 1932. Por aquel entonces, ambas tuvieron una idea: si el arte americano y la historia local tenían sus propios museos, ¿dónde estaba la catedral de la moda? Entre las dos reunían una extensa colección de moda y material de referencia que utilizaban para producciones teatrales e investigación, y comprendieron el potencial ilimitado del acceso público a sus fondos.

El Costume Institute comenzó siendo el Museum of Costume Art, una entidad independiente creada en 1937. Ya en marzo de 1938, Vogue anunciaba conferencias sobre moda histórica organizadas por el museo, que entonces estaba situado en el nº 650 de la Quinta Avenida, justo en el Rockefeller Center. Un par de años después de la muerte de Lewisohn, en 1946, la colección contaba ya con unas 8.000 piezas y se incorporó oficialmente al Museo Metropolitano de Arte bajo el nombre de Instituto del Traje (Costume Institute).

Su filosofía era sencilla: mostrar la ropa como símbolo de belleza, como parte del embellecimiento de la vida. Pero no fue hasta 1948, gracias a la legendaria publicista de moda Eleanor Lambert, cuando nació la gala anual de recaudación de fondos. A diferencia de otros departamentos del museo, el Instituto del Traje se autofinanciaba, gracias a la gala, que se apodó inmediatamente “La fiesta del año”, un ejercicio de marketing magistral.

Eleanor tenía un background lleno de éxitos. Fue la responsable de crear e inaugurar la Semana de la Moda de Nueva York, del lanzamiento del Consejo de Diseñadores de Moda de América y de la prestigiosa Lista Internacional de las Mejores Vestidas. Con su agenda de ricos y famosos, y la flor y nata de la industria de la moda, el evento despegó de inmediato. Ayudó con algunas de sus ingeniosas ideas de branding. ¿Quién no asistiría a la gala cuando la invitación llevaba la etiqueta “la fiesta del año”? Concebido originalmente como una cena a medianoche, el evento anual se celebró en distintos lugares de la ciudad, como el hotel Waldorf Astoria, y se convirtió en uno de los acontecimientos más destacados del año para la alta sociedad neoyorquina.

Pero no fue hasta que Diana Vreeland tomó los mandos del Costume Institute cuando empezamos a reconocer el evento tal y como es hoy en día. Vreeland había sido la legendaria redactora jefe de American Vogue, donde reflejó la diversidad y el dinamismo de la efervescencia juvenil de los años sesenta en unas páginas salvajemente extravagantes y visualmente muy estimulantes. Sin embargo, ni estaba en sintonía ni supo captar el ambiente de los años setenta y fue despedida en la cúspide de la década. Pronto volcó su energía y talento en el Costume Institute, donde trabajó como asesora y dirigió una serie de exposiciones de gran éxito (“blockbuster”). Y con Vreeland en la dirección, la gala adquirió un nuevo papel. Además de recaudar fondos para el Instituto, el evento sirvió para dar a conocer la exposición que allí se celebraba anualmente.

Para ello, recurrió a la copresidencia de grandes personalidades, como la ex primera dama Jacqueline Kennedy-Onassis, y trasladó la gala al propio museo. Con la ayuda del famoso decorador Billy Baldwin, que había transformado su propio apartamento en un “jardín en el infierno”, tal y como ella había solicitado, el propio museo se convirtió en el escenario de la fiesta del año. La decoración de la cena fue siempre tan «dramática» como ella. Tras la muerte de Vreeland en 1989, la socialité Pat Buckley se hizo cargo de la gala, que siguió contando con los cisnes mejor vestidos de la sociedad de Manhattan. Durante su mandato, se pusieron a la venta entradas a precios excesivos para el after-party, que incluía postre y baile en el gran salón del museo. El salón se llenaba de cientos de juerguistas deseosos de admirar a los invitados a la salida de la cena.

Todo cambió en 1995, cuando Anna Wintour, que había sacudido Vogue desde que se convirtió en redactora jefe siete años antes, tomó las riendas.

Con Anna, la lista de invitados reflejaba las páginas de su nuevo Vogue. Hasta entonces, el evento se celebraba a principios de diciembre, pero tras la muerte del conservador del Instituto, Richard Martin, en 1999, la gala se trasladó a la primavera de 2001. La primavera estaba entonces menos cargada de actos sociales que el otoño en Manhattan, y parecía fomentar un espíritu más ligero en las elecciones de moda. Así que la fecha se mantuvo y nació el primer lunes de mayo.

En los últimos años, algunos de los artistas más conocidos del mundo han deleitado a los invitados con actuaciones sorpresa después de la cena, desde Rihanna interpretando “Bitch Better Have My Money” encima de una de las mesas de la cena, hasta Madonna rodeada de bailarines disfrazados de monjes interpretando “Like A Prayer”, mientras bajaba por la gran escalera.

Los invitados trabajan durante meses en la planificación de cada look y colaboran con diseñadores y equipos de maquillaje y estilismo para interpretar el tema de la exposición. Mientras tanto, por la noche, las aceras de los hoteles de Nueva York donde se alojan los invitados y, por supuesto, la Quinta Avenida, frente al MET, se llenan de curiosos deseosos de echar un primer vistazo a sus iconos favoritos cuando llegan o salen de la alfombra roja. ¿Quién podría olvidar el momento en que Rihanna pisó la alfombra roja con esa capa amarillo chino de Guo Pei en 2015? ¿O los cuatro cambios de vestuario de Lady Gaga antes incluso de llegar a la línea de recepción?


Durante la dirección de Anna Wintour, las exposiciones han rendido homenaje a diseñadores de moda como Coco Chanel o Alexander McQueen, y a temas tan diversos como la Francia del siglo XVIII, el punk o los superhéroes. La exposición de 2020 fue concebida por el venerado conservador jefe del Instituto, Andrew Bolton, y celebraba el 150 aniversario del museo reflexionando sobre la naturaleza del tiempo. Presentando una cronología de la moda desde 1870 hasta 2020, Bolton analiza cómo esas formas se han revisitado y reinterpretado en las décadas posteriores. Y cómo los diseñadores, desde Claire McCardell y Edith Head, hasta John Galliano y Nicholas Ghesquière, han utilizado los recursos del Costume Institute para encontrar inspiración en su propio trabajo, haciendo realidad el sueño que Irene Lewisohn y Aline Bernstein albergaron hace un siglo.

Ahora que hemos analizado brevemente la historia del MET Gala, nos gustaría dividir su historia en algunas fases, para que se entienda qué se hizo en cada una de ellas.
- La Gala del Met, los primeros años; 1948-1971.
Impulsado por el genio promocional de Eleanor Lambert, el Costume Institute puso en marcha su gala anual de recaudación de fondos en 1948. Aunque ya existía un gran interés por una fiesta organizada en nombre de la moda, Lambert lo avivó llamando al evento “La fiesta del año” (“The Party of the Year”).
La primera “Fiesta del Año” fue una cena a medianoche en otoño -no el primer lunes de mayo- y no se celebró en el MET. En las décadas siguientes, el lugar de celebración pasó del Rainbow Room del Rockefeller Center al Waldorf Astoria.
Sólo Women’s Wear Daily cubrió el evento hasta 1958. En octubre de 1948, WWD publicó un artículo titulado “Benefit Party for Costume Institute Set: Affair Nov. 18 to Mark First Gala Get-Together of Fashion Industry-25 Branches Represented”. ¿El precio? 50 dólares. “El comité espera que esta fiesta se convierta en un acontecimiento anual tan importante como lo fue el baile de Beaux Arts”, declaró Lambert a la publicación. Pero no se imaginaba lo importante que llegaría a ser. En 1958, el Costume Institute había ampliado su presencia en el MET, por lo que la gala anual era aún más esencial.

- La Gala del Met, los años de Vreeland; 1972-1987.
En 1972, Diana Vreeland, la imaginativa editora jefe de Vogue (de 1963 a 1971), aplicó su inagotable creatividad al Costume Institute como asesora del MET. Vreeland, famosa por su extravagancia, había sido despedida de su puesto en Vogue, por lo que canalizó sus excentricidades en la creación y comisariado de exposiciones de 1972 a 1989. Tendían a ser más fantásticas que académicas y, por esa misma razón, transformaría la “Fiesta del Año” en un evento más acorde con su nombre.

Su exposición de 1973, “El mundo de Balenciaga”, atrajo mucha atención. Inaugurada un año después de la muerte del modisto, la muestra era una oda a su carrera; Vreeland incluso esparció perfume Balenciaga por las galerías. Ese mismo año, la fiesta despegó: no sólo pasó a celebrarse en el propio museo (concretamente, en la Sala de Escultura Medieval), sino que Óscar de la Renta diseñó los manteles de la cena, “a base de paté, potage, blanquette de veau, ensalada y queso brie”, según informó The New York Times.

En años posteriores, Vreeland también recurrió a su lista de contactos para ampliar el evento. Jacqueline Kennedy-Onassis copresidió la gala en 1976 y 1977, y el legendario diseñador de interiores Billy Baldwin se encargó de la decoración.
La última exposición del Costume Institute comisariada por Vreeland – antes, esa responsabilidad recaía en los estudiosos de la moda y los propios comisarios del Met – fue “Dance”, de 1986. En 1987, la exposición “In Style: Celebrating Fifty Years of the Costume Institute” celebró los 50 años del Instituto, y la gala de diciembre rindió homenaje a la Sra. Vreeland y a sus numerosas contribuciones al departamento, aunque la propia Vreeland estuvo notablemente ausente (fallecería en 1989).
Las galas celebradas bajo la dirección de Diana Vreeland fueron:
- 1971: “Fashion Plate”.

- 1972: “Untailored Garments”.

- 1973: “The World of Balenciaga”.

- 1974: “Romantic and Glamorous Hollywood Design”.

- 1975: “American Women of Style”.

- 1976: “The Glory of Russian Costume”.

- 1977: “Vanity Fair: A Treasure Trove”.

- 1978: “Diaghilev: Costumes and Designs of the Ballets Russes”.

- 1979: “Fashions of the Habsburg Era: Austria-Hungary”.

- 1980: “The Manchu Dragon: Costumes of China, the Ching Dynasty”.

- 1981: “The Eighteenth-Century Woman”.

- 1982: “Le Belle Époque”.

- 1983: “Yves Saint Laurent: 25 Years of Design”.

- 1984: “Man and the Horse”.

- 1985: “Costumes of Royal India”.

- 1986: “Dance”.

- 1987: “In Style: Celebrating Fifty Years of the Costume Institute”.

- La Gala del Met, los años de Pat Buckley; 1988-1995.
La canadiense Pat Buckley no tardó en dejar su impronta en Manhattan. La socialité colaboró con varias causas benéficas, entre las que destaca el Costume Institute; durante el período en que Vreeland asesoraba, comisariaba y organizaba la Fiesta del Año, Buckley también estuvo involucrada, ejerciendo de copresidenta de la gala de 1979 a 1994. Sin embargo, la prensa se apresuró a señalar que Buckley no tenía el garbo de Vreeland (aunque pocos lo tenían). WWD reflexionaba en 1998: “¿Sobrevivirá el Costume Institute del Metropolitan Museum sin el toque mágico de Diana Vreeland?”. En aquel momento, la gente estaba dividida entre la teoría de la moda y la fantasía de la moda. Tras la muerte de Vreeland, y con la exposición en manos de los estudiosos, ¿podría la gala suscitar el mismo interés?

Caroline Goldthorpe, asistente de comisariado del Instituto, comisarió la de 1988 y, en 1989, Richard Martin asumió la dirección del Costume Institute, con el apoyo de Harold Koda. Martin dirigió el departamento hasta su muerte en 1999. Los diseñadores acudieron en masa a la gala de 1988, entre ellos Adolfo, Marc Jacobs, Louis Dell’Olio, Donna Karan, Victor Costa, Geoffrey Beene, Mary McFadden, Calvin Klein, Alexander Julian, Zandra Rhodes, Michael Kors y Bob Mackie. Bajo el patrocinio de Buckley, se organizó una fiesta con entrada para el público, una brillante maniobra que permitió a cualquiera participar en la noche.
Las galas celebradas bajo la dirección de Pat Buckley fueron:
- 1988: “From Queen to Empress: Victorian Dress 1837–1877”.

- 1989: “The Age of Napoleon: Costume from Revolution to Empire, 1789–1815”.

- 1990: “Théâtre de la Mode – Fashion Dolls: The Survival of Haute Couture”.

- 1991: Hubo gala, pero no exposición.
- 1992: “Fashion and History: A Dialogue”.

- 1993: “Diana Vreeland: Immoderate Style”.

- 1994: “Orientalism: Visions of the East in Western dress”.

- La Gala del Met, los años de Anna Wintour; 1995-Presente.
El año 1995 marcó la primera Fiesta del Año copresidida por Anna Wintour; compartió la dirección con Annette de la Renta y Clarissa Bronfman en una velada que celebraba la exposición “Alta Costura”. Con Wintour al timón, el evento reflejaba las páginas de Vogue, repletas de modelos, actores, artistas y músicos; en otras palabras, las personas que dictaban la cultura estadounidense (e internacional). Al ojear las instantáneas de la fiesta de 1995, uno se encuentra con figuras de la talla de Karl Lagerfeld, Gianni Versace, Kate Moss, Naomi Campbell, Calvin Klein, Brandy, Sarah Jessica Parker y Minnie Driver.

Exceptuando los años 1996 (copresidida por la entonces jefa de redacción de Harper’s Bazaar, Liz Tilberis) y 1998 (copresidida por Miuccia Prada, Paula Cussi y Pia Getty), Wintour ha copresidido todas las galas desde entonces, inyectando al evento la fuerza de las estrellas, la grandeza imaginativa y el poder de Vogue. Cada año que pasaba, y a medida que crecía el interés mundial por el evento, Vogue acercaba cada vez más a sus lectoras a los eventos.
En 2001, la Gala del MET ya había asumido su fecha oficial, el primer lunes de mayo. A la última exposición de Martin, “Rock Style” en 1999, siguieron varios años de transición. En el 2000 no hubo gala ni exposición; en 2001, Hamish Bowles, de Vogue, comisarió “Jacqueline Kennedy: Los años de la Casa Blanca”; y en 2002 no hubo gala ni exposición. Pero las cosas volvieron a la normalidad en 2003, con Harold Koda al frente del departamento. Le sucedería Andrew Bolton, que se incorporó al museo en 2002 y se convirtió en conservador jefe del Costume Institute en 2016.

Si una gala en particular marcó un punto de inflexión, fue la de 2004, “Amistades peligrosas: Moda y mobiliario en el siglo XVIII”, en la que Amber Valletta se tomó muy en serio el tema con su peinado dieciochesco y un traje de John Galliano que hacía un guiño a los frunces de un “robe a la Française”. Poco después, las invitaciones enviadas por el departamento de eventos especiales de Vogue incluían códigos de vestimenta muy específicos.

En 2010, Lady Gaga inauguró la tradición de las actuaciones sorpresa tras la cena: Katy Perry, The Weeknd, Frank Ocean, Rihanna y Madonna, entre otros, siguieron su ejemplo.
Estos acontecimientos tan discretos (los invitados nunca saben quién está a punto de subir al escenario) están pensados para ser disfrutados sólo por los asistentes a la gala; la prensa y los fotógrafos están muy limitados. Pero ahí es donde entra en juego la alfombra roja. La subida de las celebrities por la escalera del MET hasta la línea de recepción de la fiesta, un espectáculo en sí mismo, es la única parte del evento que el público puede ver libremente. El formato usual para los celebrities es el siguiente: visita a la exposición, cóctel, cena, discursos, actuación y salida de la gala.

En 2021, cuando la gala se celebró en septiembre debido a la pandemia COVID-19, la alfombra roja fue retransmitida en directo por Vogue por primera vez, satisfaciendo así el apetito del público por ver en tiempo real la alfombra roja más famosa de la moda. El evento – que, para que no se olvide, tiene fines benéficos – ha sido un éxito rotundo: la gala del año pasado recaudó la friolera de 22 millones de dólares.
Las galas celebradas bajo la dirección de Anna Wintour han sido:
- 1995: “Haute Couture”.

- 1996: “Christian Dior”.

- 1997: “Gianni Versace”.

- 1998: “Cubism and Fashion”.

- 1999: “Rock Style”.

- 2000: No hubo ni gala ni exposición.
- 2001: “Jacqueline Kennedy: The White House Years”.

- 2002: No hubo ni gala ni exposición.
- 2003: “Goddess: The Classical Mode”.

- 2004: “Dangereux Liaisons: Fashion and Furniture in the 18th Century”.

- 2005: “The House of Chanel”.

- 2006: “AngloMania: Tradition and Transgression in British Fashion”.

- 2007: “Poiret: King of Fashion”.

- 2008: “Superheroes: Fashion and Fantasy”.

- 2009: “The Model as Muse: Embodying Fashion”.

- 2010: “American Woman: Fashioning a National Identity”.

- 2011: “Alexander McQueen: Savage Beauty”.

- 2012: “Schiaparelli and Prada: Impossible Conversations”.

- 2013: “Punk: Chaos to Couture”.

- 2014: “Charles James: Beyond Fashion”.

- 2015: “China: Through the Looking Glass”.

- 2016: “Manus x Machina: Fashion in an Age of Technology”.

- 2017: “Rei Kawakubo/Comme des Garçons: Art of the In-Between”.

- 2018: “Heavenly Bodies: Fashion and the Catholic Imagination”.

- 2019: “Camp: Notes on Fashion”.

- 2020: “About Time: Fashion and Duration” and no gala presented.

- 2021: “In America: A Lexicon of Fashion”.

- 2022: “In America: An Anthology of Fashion”.

- 2023: “Karl Lagerfeld: A Line of Beauty”.

- 2024: ‘Sleeping Beauties: Reawakening Fashion”.

TEMÁTICA DEL MET GALA 2024:
La temática de este año ha sido “Sleeping Beauties: Reawakening Fashion” (“Bellas Durmientes: el despertar de la Moda”); según Vogue “examina cómo la tecnología puede insuflar nueva vida a prendas demasiado viejas y frágiles para volver a ser usadas”.
El código de vestimenta enviado a los invitados en esta ocasión fue “The Garden of Time” (“El jardín del tiempo”). Vogue anunciaba la inspiración para el dress code de este año así: “El dress code de la noche toma su nombre de una historia de J.G. Ballard sobre un conde que, para evitar que una turba enfurecida se acerque a su castillo, corta una rosa de su jardín para ralentizar el tiempo, hasta que no quedan flores”. Se trata de una historia con un trasfondo distópico y que sirve como excusa perfecta para el énfasis que pone la exposición en lo antiguo y lo nuevo. “Es básicamente una oda a la naturaleza”, reconocía Andrew Bolton, comisario jefe del Costume Institute y principal responsable de esta idea. “La naturaleza como una metáfora de la moda, su fragilidad y fugacidad”.

Las bellas durmientes particulares de la exposición son 50 piezas procedentes de los fondos de los archivos, demasiado frágiles como para volver a vestirse o ponerse sobre maniquíes. Entre ellas se encuentran un corpiño isabelino del s. XVII y también un diseño de seda del modisto británico Charles Frederick Worth. Se exhibieron en ataúdes de cristal, pero despertarían (a su manera) gracias a la tecnología de los especialistas con los que trabajó el museo para convertir la exposición en una experiencia inmersiva. Constó de tres zonas, tierra, mar y cielo, y cada una tenía unas 26 estructuras transitables con forma de campana (o “burbujas”, como las llamó Bolton), como si fuesen terrarios de moda. El Costume Institute compartió un post en Instagram con un vestido “robe de style” que las hermanas Boué idearon en los años 20 con decoraciones florales tridimensionales.

Nos gustaría hacer un apunte sobre una de las novedades de la exposición de este año, y que nos lleva a aquel momento en que Diana Vreeland esparció perfume de Balenciaga por las salas en 1973. La exposición trata de dar vida a trajes del archivo activando los sentidos. Los visitantes pueden pasar las manos por las paredes con bordados en relieve; pueden escuchar el susurro de una réplica de un vestido de 1770, pero lo más intrigante es el aspecto olfativo de la exposición. Orquestada por la artista olfativa y científica Sissel Tolaas, que pasó un año recopilando moléculas olfativas de prendas de los archivos del MET, permite a los visitantes oler el aroma de vestidos en descomposición y de las personas que los llevaron a través de juegos de tubos transparentes de metacrilato.

Otro de los datos importantes sobre la gala es que el decorador, desde hace 15 años (desde 2007), es Raúl Ávila, un colombiano que se mudó a EEUU en 1984, y que trabajó junto a Robert Isabell durante 14 años.

HOSTS DEL MET GALA 2024:
Bad Bunny, Chris Hemsworth, Jennifer Lopez y Zendaya ejercieron de copresidentes junto a Anna Wintour. El director creativo de Loewe, Jonathan Anderson, y el CEO de TikTok, Shou Zi Chew, fueron los presidentes honorarios de la gala.

Loewe vistió a 16 invitados de la gala: Anna Wintour, Taylor Russell, Ariana Grande, Josh O’Connor, Greta Lee, Jamie Dornan, Ayo Edebri, Mike Faist, Alison Oliver, Dan Levy, Ambika Mod, Luca Guadagnino, Jonathan Bailey, Omar Apollo, Lauren Santo Domingo y Derek Blasberg.

A la gala acuden alrededor de 400-450 invitados, y el ticket de esta edición costaba 75.000 dólares, 25.000 dólares más que la edición pasada. Es decir, la gala ha recaudado alrededor de 33-34 millones de dólares este año. Las mesas de 10 personas empiezan en 350.000 dólares. Aun así, es Anna Wintour quien tiene la última palabra sobre los invitados.
Para empezar, nos gustaría hablar de los looks de los hosts del MET Gala de este año:
- Anna Wintour llevaba un vestido blanco bordado y un abrigo tuxedo negro extralargo de la colección FW 2024 de Loewe, customizado con plumas de colores bordadas, imitando flores. El look reinterpretaba una de las piezas que forman parte de la exposición de este año: una capa de Charles Frederick Worth de 1889, llamada “Tulipes Hollandaises”, con tulipanes exquisitamente bordados.


- Zendaya llevó dos vestidos diferentes durante la gala. El primer vestido por el que subió la escalinata era un vestido de John Galliano para Margiela, que reinterpreta uno de los vestidos de la colección SS 1999 de Galliano para Dior. Es un vestido de corte al bies de lamé, en color salvia, y organza sobre un corsé de seda duquesa. El vestido lleva bandas de crin metálico pintadas a mano, un drapeado y un lazo hecho con capas de un material de aluminio y organza iridiscente, así como un ramillete bordado a mano con motivos naturales, pintados a mano en azul eléctrico y verde esmeralda. El velo pintado a mano en forma de penacho y el sombrero envuelto en medias fueron creados por Stephen Jones para Maison Margiela. Y sus zapatos tabi fueron hechos a medida por Christian Louboutin para Maison Margiela. Las joyas eran de Bvlgari.

El segundo vestido de Zendaya, siguiendo el modelo “Lady Gaga” de hacer cambios de vestuario en el transcurso del evento, era un vestido de John Galliano para Givenchy, de la colección SS 1996; fue la primera colección de alta costura que Galliano hizo en su carrera. Se trataba de un vestido sin hombros, escote Bardot, en seda gris jaspeada y “zibeline” de seda negra, con un corsé delantero y volantes de encaje fruncidos. El tocado es del diseñador irlandés Philip Treacy para Alexander McQueen, colección de 2007. Las joyas eran, de nuevo, de Bvlgari.

El estilista de Zendaya, Law Roach, no deja de sorprendernos, haciendo que Zendaya esté siempre en los primeros puestos de las mejor vestidas de todos los eventos y alfombras rojas. La mezcla perfecta de elegancia, vanguardia y riesgo.

- Shou Zi Chew llevó traje de chaqueta de doble botonadura, pantalones de traje negros, camisa blanca y pajarita negra. La presencia de Shou Zi Chew y Vivian Kao (su esposa) en el Met Gala fue una oportunidad para elevar el perfil de TikTok y su liderazgo corporativo. Al participar en un evento de renombre internacional, la pareja fortaleció la visibilidad de la marca TikTok y mejoró su imagen entre un público más amplio. La asistencia al Met Gala también ayudó a posicionar a TikTok como una plataforma de moda y cultura relevante. Al asociarse con un evento tan prestigioso, la empresa pudo destacar su influencia en la cultura pop y su compromiso con la creatividad y la expresión individual.

- Jennifer Lopez, con la ayuda de los estilistas Rob Zangardi y Marielhaenn, eligió un diseño de Schiaparelli Haute Couture, en color dorado. El diseño está inspirado en una mariposa, “signo de la casa, parte de su ADN desde sus inicios”, y ha requerido “más de 800 horas de trabajo”, según explicó. Se trata de una pieza de tul semitransparente, de corte sirena con bordados con motivos florales, tipo árbol, que realzaba su silueta. Un diseño decorado con más de 100 quilates de diamantes, con un pronunciado escote simulando las alas del insecto, y con una larga cola. “¿Sientes una gran responsabilidad como anfitriona del evento?”, le preguntaba una reportera en la alfombra roja. “No es tan malo. Anna Wintour te llama, tienes con ella una cena magnífica la noche anterior al evento, y como anfitrión, vas a saludar a todos los invitados, a hacer un pequeño discurso y vas a entretenerlos a todos. Es un auténtico honor. Es una noche agradable. El que tantos artistas de diferentes géneros, de la música, del cine, de la moda, también empresarios, que tantas personas distintas se reúnan esta noche, es encantador”.

- Chris Hemsworth iba acompañado por su esposa, Elsa Pataky, ambos vestidos por Tom Ford. Él lució un traje de tres piezas de lana color crema con botas negras de charol. Llevaba el pelo ligeramente despeinado y en la muñeca lucía un reloj Chopard de oro rosa. Elsa lucía un vestido de viscosa dorada, de manga larga, ajustado y semitransparente. Llevaba el pelo recogido en una coleta de burbuja y adornado con un tocado dorado, y sandalias doradas a juego. Peter Hawkings, director creativo de Tom Ford, confesaba a Vogue: “Estoy muy contento de vestir a Chris y Elsa con looks complementarios de Tom Ford en la alfombra roja. Ambos encarnan el ethos que estoy creando en Tom Ford de sensualidad, confianza y frescura, y llevan sus looks con facilidad y encanto”.

- Bad Bunny lució un traje de la colección Maison Margiela Artisanal de John Galliano, un desfile que emocionó especialmente al mundo de la moda el año pasado. El look en cuestión se compone de un corsé de satén negro, chaqueta de esmoquin de barathea de lana azul marino con solapas de «grosgrain» negro, y un sombrero invertido de espuma azul arrebujado en el interior de una tela de medias azul. El artista llegó a la alfombra con un ramo de flores en la mano, del mismo material que la chaqueta. Las flores que componen el ramo cuentan una historia por sí sola: hay Flor de Maga, la flor nacional de Puerto Rico; rosas, símbolo de belleza y pureza; y la planta del lino, en la que se pinchó el dedo la Bella Durmiente en el famoso cuento de hadas. Realmente, parece la reencarnación del protagonista del relato de J. G. Ballard.

- Jonathan Anderson llevaba un smoking negro, con camisa blanca y pajarita negra. Los zapatos eran de la última colección de Loewe, en color verde y cubiertos de pedrería.

Para ver más detalles sobre la gala y los looks del resto de invitados, os dejamos el capítulo completo que dedicamos a la MET Gala de 2024:
Esperamos que nuestro artículo, dedicado al MET Gala 2024, os haya parecido interesante. Podéis seguirnos en YouTube, Spotify y Google Podcast, así como en Instagram y TikTok.
Muchas gracias por estar al otro lado escuchándonos y leyéndonos, esperamos que tengáis un buena y elegante semana.
Beatriz y Pedro.






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