Bienvenidos a nuestro quinto artículo de Fashion Fashionae, la versión web de nuestro pódcast de moda homónimo, presentado por Beatriz Antón y Pedro Mansilla. A los mandos de la imagen y el sonido se encuentran Álvaro López-Chicheri y Álvaro Bonís.

Estamos subiendo a esta página todos los artículos que escribimos para nuestro pódcast, por lo que siempre podréis leer más detenidamente la información que tratamos en cada capítulo, incluidas las entrevistas.

Lo primero de todo, empezamos con nuestra sección de noticias de esta semana:

  • Fallece el icono de la moda, Iris Apfel, a los 102 años: Iris Apfel, matrona de la alta sociedad neoyorquina y diseñadora de interiores que en los últimos años de su vida (80s y 90s) dejó boquiabierto al mundo de la moda con un estilo bohemio que mezclaba lo hippie vintage y la alta costura, falleció el viernes en su casa de Palm Beach, Florida, a los 102 años. Encontraba tesoros en los mercadillos, y le fascinaban las contradicciones y el maximalismo, su alegría contagió a todos el mundo de la moda.
  • El valor del exceso de inventario en manos de los mayores grupos de moda de lujo ha crecido hasta los miles de millones de dólares en la última década: la cifra ha alcanzado los 3.200 millones de euros en LVMH y los 1.500 millones de euros en Kering el año pasado. Deshacerse de este exceso de inventario es un reto cada vez más complicado, ya que los reguladores prohíben su destrucción y las empresas de lujo son reacias a apoyarse demasiado en los canales de descuento.
  • Coperni presenta un bolso 99% aire y 1% cristal, llamado Air Swipe Bag: el desfile FW24 de Coperni tuvo algo de la Era Espacial, dado que la inspiración que tomaron para la colección (la ciencia ficción) animó al director creativo y cofundador, Sébastien Meyer, a buscar un material “fuera de este mundo”. En el curso de su investigación, Meyer descubrió el “aerogel”, un sólido a base de silicio utilizado por la NASA para capturar polvo de estrellas, que es 1.000 veces menos denso que el vidrio y, en términos de volumen, es un 99% aire. El bolso pesa 33 gramos.
  • LVMH decide apostar por las plataformas de streaming para hacer publicidad de sus marcas: el gigante del lujo se está adaptando a un panorama mediático cambiante que ha restado eficacia a los canales publicitarios tradicionales (TV y revistas), pero que también ha abierto oportunidades para contar historias nicho en plataformas de streaming, que facilitan que historias más pequeñas de las diferentes marcas del grupo encuentren su público en estos canales.

Y hasta aquí nuestra sección de noticias semanal.

Hoy vamos a comentar varios de los desfiles que hemos visto a lo largo de este mes tanto en la pasarela de Milán, como en las de París, Londres y Nueva York. Estos últimos artículos han estado dedicados a la Semana de la Alta Costura de París, pero hoy queremos enfocarnos en el prêt-à-porter.

Hemos elegido varias marcas para comentar en el artículo de hoy: Saint Laurent, Schiaparelli, Chanel, Loewe, Hermès, Valentino, Balenciaga, Alexander McQueen, Burberry, Chloé, y Louis Vuitton.

  • Saint Laurent:

Su director creativo desde 2016 es Anthony Vaccarello, que sustituyó en el puesto a Hedi Slimane. Vaccarello, anteriormente, había sido director creativo de Versus Versace, una línea de difusión que la marca italiana Versace creó en 1989.

El desfile se ha realizado en dos salas circulares entrelazadas en forma de ocho, con las paredes tapizadas con damascos verdes, y flanqueadas por sofás seccionales de cuero negro. Las 49 modelos caminaron sobre una pasarela que parecía una calle de París embadurnada por la lluvia, y con un aire cargado con el delicioso aroma de la Premiere essence d’Opium.

A medida que las modelos desfilaban, Vaccarello nos dejaba claro que la propuesta para el próximo otoño no tenía en cuenta las inclemencias climáticas propias de la temporada. Todo, o casi todo, era transparente, y todas esas piezas transparentes estaban confeccionadas con el mismo material con el que se realizan las medias y pantys.

Algunas de las prendas sí parecían más pensadas para poder venderse en tiendas el próximo otoño, pero antes del desfile, riendo, Vaccarello nos adelantaba en el backstage: “No me preguntes por la producción, no puedo decírtelo». Para él, hacer un desfile de otoño convencional cargado de prendas exteriores era, dijo, “tan obvio y esperado… pero sin duda tendremos todas esas cosas para comprar”. Y eso vimos precisamente en algunas chaquetas de corte amplio y chic (basadas, por cierto, en los abrigos de inspiración beatnik de Saint Laurent de 1962).

El hecho de haber empleado el tejido de los pantys para prácticamente todos los looks de la colección nos demuestra la maestría y exquisitez de la artesanía de los talleres de Saint Laurent.

Pero, ¿por qué tantas transparencias? Cada vez, hemos visto más esta tendencia en pasarela, como si las marcas compitiesen por ver quién desnuda más a la modelo. La transparencia se ha convertido en un elemento muy importante en los últimos años. Es el resultado de todo tipo de complicadas interacciones entre la aceptación generacional de la positividad corporal («body positivity»), la arrogancia de los famosos y la exhibición narcisista del cuerpo.

Anthony Vaccarello ha hecho un guiño a los propios códigos de la marca, así como al propio interés de Saint Laurent por las transparencias, diseñando en 1966 una blusa transparente con perlas bordadas, o el mítico vestido transparente de Saint Laurent con un cinturón en forma de serpiente rodeando por dentro del vestido la cintura de la modelo. Vaccarello también se ha inspirado en el icónico vestido que Jean Louis diseñó para que Marilyn Monroe le cantase el cumpleaños feliz a John Fitzgerald Kennedy en 1962.

El diseñador ha comentado socarronamente lo banal que se ha vuelto la transparencia en nuestra cultura. Entre bastidores, comentó: “hay tanta moda, tantas cosas que parecen iguales… Quería proponer algo que no se hubiera hecho antes, que me emocionara. Mi trabajo no es siempre hacer algo que sea real o realista”.

La paleta de color sienta las bases para esta temporada: del topo al caramelo, pasando por el oliva, el ocre, el marrón chocolate, el bermellón y el negro. Una silueta tensa, impecablemente controlada, que podríamos denominar «convencional» por la presencia de faldas lápiz, blusas con lazos en el cuello, etc, pero no es nada convencional encontrarnos esa silueta creada con a base de transparencias.

En cuanto a los accesorios, destacan los tocados, realizados en el mismo tejido de los pantys, grandes pendientes en color marrón chocolate, cinturones finísimos de charol burdeos o de eslabones dorados, brazaletes apilados unos encima de otros, y una serie de zapatos exquisitos.

También hemos visto maravillosos chaquetones de peletería, casi siempre llevados por la modelo bajo el hombro, y que se confundían con maravillosos bolsos de grandes dimensiones realizados con esa misma piel. Pero, como ya hemos comentado, no todos los looks eran completamente transparentes, había algunos más «conservadores» o, más bien, opacos.

El propio Vaccarello dijo: “era una colección destinada a ser efímera, fugaz, que desaparecería casi tan rápido como se tarda en ver cómo se enciende una cerilla y luego se apaga la llama”. Creemos que, en un entorno de la moda donde todas las marcas compiten por presentar la colección que más se venderá, ha sido un acierto rechazar la creciente sobreinformación y optar por centrarse en una idea que le inspira creativamente. Sus prendas no hablan de la realidad de las cuentas de resultados, sino de la aspiracionalidad de la marca, de la belleza por la belleza. Terminó diciendo: “Prefiero que a la gente le guste o lo odie a que no sienta nada en absoluto».

  • Schiaparelli:

Su director creativo desde 2019 es Daniel Roseberry, que vino a sustituir a Bertrand Guyon. Roseberry ha revitalizado la marca por completo. Anteriormente fue diseñador en Thom Browne durante más de 10 años.

El desfile se ha realizado en el atelier de la Place Vendôme de Schiaparelli, donde Roseberry nos adelantaba, durante el preestreno, su inspiración para la colección: «En los últimos años ha surgido la palabra visibilidad”. El aumento de la visibilidad de Schiaparelli gracias a las celebrities ha logrado situar la marca en el foco mediático, junto a sus competidoras. Ahora que la marca ya está lo suficientemente bien posicionada, el objetivo de Roseberry es otro: “Se trata más bien de añadir una capa de legitimidad a la forma en que la gente piensa en la casa. Para que cuando piensen en Schiaparelli no piensen sólo en famosos, no piensen sólo en alta costura. También piensas en piezas cotidianas que podrías llevar ahora mismo”. Y, para nuestra sorpresa, hemos encontrado muchos menos rostros conocidos en el front row.

El desfile lo ha abierto Mona Tougaard, que llevaba un traje de tweed gris bastante masculino en sus formas, sin camisa ni sujetador, con pantalones de cintura alta y que recordaban a la estética masculina de los 90s. El look inicial ha sentado las bases de la colección: sastrería oversized y de formas relajadas.

En una de la colecciones más acertadas de la temporada, Roseberry nos ha presentado muchísima variedad de producto, y dice que se inspiró en las cosas que quieren llevar las mujeres de su vida. “Lo que quieren de nosotros sigue siendo ese humor, esa creatividad, pero sin esfuerzo”, afirma. Y eso hemos visto en prendas que podríamos ver en cualquier calle de París, desde un abrigo azul marino con un corte exquisito y acompañado por un sombrero que recuerda al sombrero «tacón» original de Schiaparelli, hasta un plumífero donde las tradicionales bandas horizontales se convierten en el mítico esqueleto de la marca.

Hemos visto looks donde los vestidos de punto son “un guiño a Geoffrey Beene”, botones dorados con letras que, al ordenarlas, resultaban en un juguetón «SCHIAP», vestidos donde hay claras referencias al surrealismo (la silueta dentro de la silueta), corbatas de pelo femenino trenzado que parecerían más accesorios de alta costura que de prêt-à-porter… Los accesorios tienen verdadero protagonismo en la colección: toda la diversión sin la complicación de la alta costura.

También hemos visto algunas de las grandes tendencias para la próxima temporada, como la apuesta por el «total black» o looks completamente confeccionados con piel. Nos gustaría destacar uno de los looks más impresionantes de la colección: un conjunto de abrigo tres cuartos y maxi botas, todo ello en una piel de tono rojizo que imita la piel de los grandes reptiles, a juego con el bolso «Visage» en la misma piel. Incluso hemos visto reversiones del «vestido esqueleto» en piel.

No han dejado puntada sin hilo, e incluso la colección de calzado que han presentado ha sido una demostración de ingenio y sofisticación a partes iguales. «Creo que con nosotros la gente sólo tiene una idea de lo extraordinario, y quiero que sepan que existe una verdadera realidad», dijo Roseberry.

  • Chanel:

Su directora creativa desde 2019 es Virginie Viard, mano derecha de Karl Lagerfeld durante más de 30 años, y que acompañó al diseñador tanto en su trayectoria en Chanel como en Chloé.

Antes de presentar la colección, se proyectó un pequeño fashion film protagonizado por Penélope Cruz y Brad Pitt, inspirado en la película «Un homme et une femme» (dirigida por Claude Lelouch, 1962), la cual narra una historia de amor que comienza en Deauville, la ciudad costera donde Chanel abrió su primera tienda en 1913. El film ha sido dirigido por Inez&Vinoodh. La colección se ha presentado en el Grand Palais Éphémère.

La colección mezcla la década de los 20s (primeros éxitos de Gabrielle Chanel) con los 70s (Chanel falleció en 1971). Inspirada por la influencia de Deauville en la diseñadora, la colección presenta exquisitos vestidos de gasas ondulantes y abrigos largos de tweed en una paleta de color realmente apetecible.

El elemento conector de la colección son los sombreros de paja de ala vuelta, rememorando los comienzos de Gabrielle Chanel como sombrerera. Aún utilizando el mismo accesorio en casi todos los looks, el efecto ha sido realmente favorecedor, la selección de colores ha dotado a la colección de una sensación de alegría y optimismo maravillosos.

En esta fusión de los 20s y los 70s, las modelos llevaban reversiones prendas de punto modernas y vanguardistas en múltiples versiones, como sofisticados trajes de chaqueta con cinturón y pantalón tipo pijama… Las nuevas versiones de los bolsos de la maison, en una amplia variedad de colores, harán las delicias en las cuentas de resultados de esta temporada… Pero también hemos visto botas con plataformas de ante: “la silueta de David Bowie y el magnetismo de las estrellas caminando sobre la arena”, como rezaba el comunicado de prensa. He aquí la década de los 70s.

Cada vez que los tiempos son sombríos, la moda mira hacia atrás, y eso también ocurrió en los 70s… Sólo que el resultado fue realmente positivo; alrededor de 1972, el Glam Rock estaba en plena efervescencia, David Bowie, los accesorios brillantes y las botas de plataforma estaban a la orden del día. Y esa referencia hemos podido verla en los pantalones amplios, el calzado y la maxi accesorización de los estilismos.

En una de las mejores colecciones que Viard ha realizado para la maison, también ha encontrado un verdadero punto de unión con Gabrielle Chanel: hacer que la ropa «chic» sea «fácil» para la mujer contemporánea.

  • Loewe:

Su director creativo desde 2013 es Jonathan Anderson, que sustituyó en el puesto a Stuart Vevers. Jonathan Anderson es el fundador y diseñador de JW Anderson, y fue contratado en Loewe tras la compra, por parte de Loewe, de una pequeña participación en su marca.

No sabríamos muy bien por dónde empezar a comentar la colección Fall 2024 de Anderson para Loewe, especialmente por el eclecticismo que vemos entre las distintas prendas de la colección: vestidos de punto “alados”, fracs que llegan hasta el suelo dejando que las puntas de la chaqueta arrastren, estampados florales y vegetales inspirados en el papel pintado de los 60s, pantalones globo que, al caminar, hacían un efecto «paracaídas», accesorios con un toque de humor, y exquisitas versiones de chaquetas de aviador de piel.

Nos sorprende haber leído en la crítica que Sarah Mower hacía para Vogue Runway las siguientes palabras: “Anderson está en su mejor momento. Su capacidad para crear combinaciones vanguardistas de cosas que no deberían ir juntas, pero que de repente lo hacen, su intensa orquestación de la artesanía y el hecho de no olvidarse nunca de los artículos que se pueden llevar de forma extraordinaria crean un lenguaje único de emoción y practicidad en la moda”.

Personalmente, a nosotros nos cuesta tener esta misma percepción del trabajo del diseñador. No es especialmente elegante decirlo, y menos sabiendo cuánto gusta en la generación Z, pero no comprendemos el trabajo que Anderson está haciendo en Loewe, no sentimos que apele a la sociedad actual, parece estar demasiado encerrado en el círculo de la moda, donde quizás estilistas y críticos perciban más fácilmente su intención. Sobre todo, no entendemos que en una marca como Loewe, con una historia y una línea estética tan marcadas desde hace décadas, se estén haciendo colecciones tan JW Anderson y tan poco Loewe. Hay una especie de leyenda urbana en la que se dice que el objetivo real de la marca es posicionar sus bolsos a nivel global, dejando las colecciones de prêt-à-porter como algo más anecdótico.

El desfile se realizó junto a una exposición privada de pequeños paisajes y escenas domésticas del pintor estadounidense Albert York; Anderson descubrió que Jackie Kennedy tenía varios cuadros del pintor, incluso él mismo tiene uno. La colección es una meditación de Anderson sobre el significado del lujo; en concreto, un acercamiento a los paisajes interiores y a los objetos antiguos extremadamente decorativos que coleccionaban los estadounidenses ricos. “Empecé a explorar la idea de la procedencia y de por qué compramos cosas y por qué adquieren significado. La idea de un forastero que observa un mundo que no experimenta”.

Más allá de la serie de looks que más nos han podido desconcertar, también hemos visto una serie de chaquetas de piel exquisitas, así como una colección de bolsos realmente espectacular. Tanto las prendas de piel como los complementos, también de piel (bolsos, botas, etc), son la verdadera especialidad de la marca, y eso han demostrado una vez más.

Anderson es ya conocido por su capacidad asociativa, llegando a relacionar elementos que nada tienen que ver entre sí. Esta vez, se ha fijado en los objetos de coleccionistas exageradamente ornamentados -vajillas elaboradas, tapices bordados de animales domésticos, muebles Chippendale- que las diseñadoras de interiores «específicamente de los años veinte» colocaban para sus clientes en sus apartamentos del Upper East Side. De ahí los estampados de telas y papeles pintados de flores, los rábanos, los ranúnculos y el follaje de la porcelana inglesa de Chelsea de principios del siglo XVIII, así como los accesorios inspirados en piezas cerámicas, como el bolso que parecía un ramillete de espárragos sacado de un bodegón.

Encontramos también una de las grandes tendencias de todas las colecciones en los maxi cinturones con hebillas sobredimensionadas, que acompañan a los vestidos con «cut-outs» y camisas voluminosas. Otra de las grandes sorpresas, en cuanto a volumen, ha sido la propuesta denim de la colección, presentando vaqueros amplísimos donde una capa caía sobre otra, recogiéndose todas ellas en la cintura a modo de pliegues.

  • Hermès:

Su directora creativa (prêt-à-porter femenino) desde 2015 es Nadège Vanhee-Cybulski, que sustituye en el puesto a Christophe Lemaire. Nadège fue diseñadora en Maison Margiela, Céline y The Row.

La colección Fall 2024 de Hermès estuvo dedicada a los caballos y las motos, “dos deportes de equitación”, dijo Nadège. La pasarela parecía una de esas calles nocturnas de las películas, negra, empapada y con rejillas metálicas a lo largo de toda ella. Por si no era suficiente, llovió durante todo el desfile (véase el poderío de las grandes marcas del lujo: pueden tomar sus propias decisiones climáticas).

La colección se tituló “Bikeuse Équestre”, y construye conjuntos, siguiendo la tendencia de la temporada, pero también la historia de la maison, de cabeza a pies en piel: abrigos de napa, de ante, de piel «double face»…, y looks enteros en cuero negro (abrigo, camisa, pantalones, botas, y bolso realizados en la misma piel). Otra de las grandes tendencias de la temporada hace su aparición en Hermès; en este caso, son abrigos en un amarillo muy pálido, que infunden sofisticación y elegancia en la colección, si es que era posible ser más elegante aún..

Las botas de inspiración «moto» han sido una de las guías sobre las que se ha construido la colección; en las críticas de diversos medios de comunicación de moda se llegó a decir que eran botas tan caras como una moto (como una moto de lujo, claro). La espectacular colección de calzado dejaba muy claro el acierto de invertir en piezas de calidad, de extrema calidad, las botas están tan bien hechas que su calidad es prácticamente insuperable. Nadège Vanhee-Cybulski siempre piensa en que las prendas de Hermès, al fin y al cabo, son una inversión (quizás no sus clientes más adinerados, que ni siquiera miran las etiquetas, pero sí todos los demás); por ello siempre realiza piezas que pueden llevarse durante años, que pueden pasar de padres a hijos, de madres a hijas, que pueden combinarse con facilidad con el resto de prendas y accesorios de Hermès… No hay nada más sostenible que la calidad.

Hermès es la marca paradigmática donde se puede hacer la reflexión de hasta dónde llega la moda y hasta dónde llega el estilo. En Hermès, la presencia del estilo es tan importante que muchas veces corrige la moda. Hermès no es más «de moda» precisamente porque es «víctima» de la enorme importancia que tiene el estilo en la maison. Para que la moda venza al estilo en Hermès hay que recurrir o a Margiela o a Jean Paul Gaultier… porque si no es prácticamente imposible desviar ese eje de importancia.

Una colección muy seria, muy profunda, densa, exquisita… donde se notaba que había mucha calidad, lo cual en Hermès es consustancial. Pero, aun así, en estos tiempos donde no parece que ninguna maison esté para «tirar la casa por la ventana», Hermès ha apostado por una colección realmente potente. He aquí el posicionamiento de Hermès en cuanto a la pregunta: ¿Qué tiempos se avecinan? Quitando la pequeña concesión al amarillo, que no hay que olvidar que es el color de la locura (en psicología del color), todo lo demás son colores muy implicados en la naturaleza.

Se han presentado gabanes con cuellos de chal de lana afeitada, vestidos de seda con estampados suaves, tachuelas y cinturas fruncidas, chaquetas ecuestres entalladas y otras más redondeadas en hombros y mangas y, lo más excepcional, una chaqueta bordada con brillantes plumas de avestruz. La parte más sexy de la colección, algo inusual en Nadège, ha sido la introducción de elementos como leggings de cuero acanalado y las faldas lápiz de cuero con aberturas tanto en los laterales como en la parte delantera central, una de ellas con pequeñas tachuelas plateadas recortando los bordes. Nos encantará ver la evolución de esta parte más sensual de Hermès, puesto que siempre es interesante ver cómo desarrolla una mujer, para otras mujeres, esa sensualidad en una marca tan seria.

  • Valentino:

Su director creativo es Pier Paolo Piccioli (prêt-à-porter y alta costura) que, desde 2016, lleva la dirección creativa en solitario, mientras que, desde 2008, había llevado la dirección creativa junto a Maria Grazia Chiuri. Pier Paolo, al igual que Maria Grazia, había sido diseñador de accesorios en Valentino anteriormente. Pier Paolo ha abandonado el puesto de dirección creativa en marzo de 2024, será sustituido por Alessandro Michele.

Una colección poderosa de 63 looks, todo en negro. La propuesta de prêt-à-porter femenino para otoño 2024 tiene mucho que ver con el trabajo que Pier Paolo lleva varias colecciones desarrollando: desmantelar los tópicos «femenino» y «masculino», buscando una paridad real, al igual que hizo en su última colección masculina para Valentino, suavizando los trajes sastre con técnicas tradicionales de alta costura. En esta ocasión, para las mujeres, su apuesta por la paridad de género integró la sastrería en el mundo clásico y delicado de Valentino, en una colección íntegramente en negro “para resignificar todos los códigos” del Valentino de los años 80, “los volantes, los lazos, todos los elementos de feminidad de Valentino, dándoles un nuevo poder”.

“Es limpio y poderoso, pero no minimalista como en los noventa. Debemos abrazar los nuevos tiempos”, dijo. “Nuestro trabajo hoy es abrazar una igualdad de todos los elementos”. Uno de los objetivos de Piccioli en esta colección era representar las múltiples personalidades posibles de la mujer Valentino, todas ellas partiendo de un mismo color: el negro. Entre los elementos que ha tomado como inspiración, se encontraba una sesión de fotos de 1977, realizada por Deborah Turbeville, de un grupo de modelos con románticos vestidos de encaje de alta costura de Valentino. La imagen, tomada en Roma, es uno de los pilares de la identidad de la marca, pero Piccioli insistió en que su colección fuera “antinostálgica”.

Otro de los objetivos de Piccioli era combatir el atraso sociocultural que se está dando estos últimos años. Él mismo decía: «Culturalmente, es malo ni siquiera darse cuenta de que se está volviendo atrás, porque eso significa que no está pasando nada. No sólo se ve en la moda, sino en las canciones, la música, en todo, y creo que esto es realmente malo. Es estúpido que los diseñadores digan que su trabajo no es político. Cuando diriges una marca como Valentino, creo que todos los elementos pueden ser diferentes para la actualidad: creo que puedes mostrar la posibilidad de ser poderosa y femenina. Es hora de fundirlo todo”.

Todo tipo de looks tienen cabida en esta apuesta «todo al negro»: un nuevo traje de día de Valentino confeccionado como una túnica y pantalones cortos, pasando por siluetas de vestidos negros mate de aspecto sobrio, chaquetas utilitarias, sudaderas de punto, vestidos de pailletes con silueta «A»… hasta abordar una de las tendencias más importantes de la temporada: vestirse con transparencias, con románticos looks de noche de encajes exquisitos. Uno de los inconvenientes de diseñar totalmente en negro es que los detalles de corte y tejido no siempre se aprecian bien en las fotografías de pasarela, pero los que estuvieron allí y tuvieron incluso la suerte de estar en el backstage o el showroom, confirman lo que ya intuíamos a través de la pantalla: las sutilezas son impresionantes, un magnífico abanico de opciones creadas a partir del vocabulario Valentino.

Uno de lo elementos de más prestigio para la moda era su capacidad para anticipar lo que ocurriría dentro de unos meses, saber qué sería lo próximo. Y esa magia fue lo que, de alguna manera, justificó el enorme prestigio intelectual que tenía la moda, hasta que, en la crisis de 2008, empezó a verse que eso ya no era necesario que ocurriese, es decir, que la moda «de marca», deliberadamente, le llevaba la contraria a lo que se supone que tenía que vestirnos para las crisis. Después de la crisis de 2008 de Lehman Brothers, Vogue USA insistía en que no había pasado nada, en que era un juego más del mercado, en que eso no iba a alterar nuestras vidas, e insistía en seguir proponiendo mujeres ajenas a la crisis.

Por ello, nos ha llamado mucho la atención que todas las colecciones giren tan dramáticamente a los colores oscuros, y especialmente Valentino, que siempre propone colecciones de ensueño, ajenas a la realidad en cierto modo. ¿No será que este giro tan dramático viene de las recomendaciones de Premiere Vision? Esta agencia experta en predicción de tendencias, no sólo de moda sino también tendencias socioculturales, políticas, económicas, etc, probablemente ha recomendado a todas las marcas que compren mucho negro, prediciendo que el próximo otoño-invierno será muy complicado. De otra manera, no tendría ningún sentido que diseñadores tan refinados como lo puede ser Pier Paolo hayan apostado por realizar sus colecciones en negro.

  • Balenciaga:

Su director creativo desde 2015 es Demna Gvasalia, que sustituyó a Alexander Wang en el puesto. Gvasalia, anteriormente, fue diseñador de Maison Margiela y Louis Vuitton, así como cofundador y diseñador de Vetements, puesto que sigue ocupando.

Antes de presentar la colección, mientras todos los espectadores esperaban, Demna envió un mensaje de voz a través de la sala, era su definición del lujo: “Lo que ahora parece realmente raro y limitado es la creatividad. Creo que la creatividad se ha convertido en secreto en una nueva forma de lujo”.

En un preestreno en la sede de Balenciaga, habló de examinar su propia obra, de volver a conectar con lo que la moda significa para él y de cómo eso se relaciona con la obra de Cristóbal Balenciaga, famoso por encerrarse a crear en un mundo sin distracciones. “Hace 10 años que salí del armario como diseñador de moda”, dijo Demna, refiriéndose al aniversario de la fundación de Vetements. “En mi vida personal, he empezado a desintoxicarme, diría yo. Ya sabes, la forma en que percibo las cosas, soltar el estrés, simplemente ser feliz, como aprender a quererte a ti mismo y no tener gente tóxica a mi alrededor que no hace más que crear obstáculos para mí y mi visión”.

Demna nos sumergió en un escenario que consistía en estar mentalmente rodeado de mil millones de distracciones, tomando como referencia la «esquizofrenia estética» en la que nos adentramos cada vez que utilizamos Instagram o TikTok. En parte, Demna quería mostrarnos la creciente incapacidad del ser humano para mantener su atención en una sola cosa. Las imágenes de las pantallas que cubrían paredes y suelo estaban asistidas por una inteligencia artificial: “Empieza con paisajes de película, no sé, Islandia, praderas y todo eso, la belleza natural y la realidad del mundo en que vivimos. Y luego se deconstruye y se edita en directo. Photoshopped en la realidad falsa, en básicamente la sobrecarga de contenido que está matando a nuestra sociedad, en cierto modo. Ya sabes, como los vídeos de TikTok”. Todo ello apoyado por la importancia de las gafas en todos los modelos, como si todos ellos estuviesen sumergidos en una realidad virtual.

“En el estudio tenemos un reto de un minuto para crear un vestido, como en Project Runway. Así que nos echábamos cosas al cuerpo y luego nos hacíamos fotos juntos. Es muy lúdico”. También dijo: “¿qué es más importante, la perfección o la imperfección? Para mí, en realidad es la coexistencia de ambas, porque eso es lo que nos hace humanos ahora: la imperfección, el fallo o el “error”. Me encanta esa idea. Me parece hermosa. Es lo que nos diferencia de las máquinas”. Precisamente, los looks parecían más bien un ejercicio de humor que de moda: bolsas guardapolvos a modo de top y bermudas, una mochila alrededor de la modelo, vestidos confeccionados con sujetadores (imposible no acordarnos de las españolas Vacas Flacas), y toda una retahíla de «mascadores de chicle», con piercings en la nariz, capucha y decenas de cadenas totalmente innecesarias colgando de sus chándales.

¿Cómo no acordarnos de míticas colecciones de McQueen en las que rodeaba a sus modelos con cinta aislante? También Demna recurre a esa sastrería que ciñe al cuerpo de las modelos con cinta adhesiva.

Tras ver el desfile, nos llevamos la sensación de que Demna nos presenta, más que una colección, una idea (un tanto distópica, claro está): ¿Qué importa de qué vas vestido si dentro de poco irás vestido de lo que mi realidad virtual me permita ver?

  • Alexander McQueen:

Su director creativo desde 2024 es Seán McGirr, que presenta su primera colección para Alexander McQueen, sustituyendo en el puesto a Sarah Burton. Es el primer director creativo de McQueen que nunca ha trabajado junto a Lee McQueen. Seán McGirr fue diseñador de la línea masculina de JW Anderson, así como diseñador de Burberry, Uniqlo, Christophe Lemaire y Dries Van Noten.

Seán McGirr dijo que se había inspirado en “The Birds”, la colección de primavera de 1995 de Lee McQueen, en la que había envuelto a una modelo en cinta transparente. “Esta idea de una silueta comprimida es la base de toda la colección. Así que intentaba trasladar eso, trasladar ese mensaje, trasladar esas siluetas y ver qué podía hacer con ropa real”. De hecho, el desfile comenzó con una modelo envuelta en un brillante jersey negro, con un brazo prendido en el pecho y el otro metido dentro de la falda.

«The birds», SS 1995

El lugar elegido para esta ocasión también nos retrotrae a las colecciones de Lee McQueen: un cobertizo ferroviario en desuso a las afueras de París, que evocaba la crudeza del local de la colección de 1995 (un almacén rave abandonado en Kings Cross, Londres). Su instinto para interpretar la marca, dijo, es que “debe tener una especie de agresividad juguetona, y debe ser algo edificante, porque quiero aportar una especie de ligereza a McQueen”.

McGirr dijo que aún no había tenido ocasión de profundizar en los archivos (empezó el 1 de diciembre de 2023), y quizás por ello los looks nos recuerdan más a las colecciones de JW Anderson o de Balenciaga. Pero, en el backstage, McGirr le contaba a los periodistas que había tomado sus primeras referencias de las fotos de las pasarelas, mezcladas con imágenes de Kate Moss y Amy Winehouse tomadas por los paparazzi. Lo que tomó de ellas, para establecer su tono, fue más el ambiente que las referencias literales. “Se trata de un hombre o una mujer hedonistas. En cierto modo, esas personas que desfilaron para McQueen en los 90s parecían marginales. Forasteros. Eso me interesa mucho. Así que supongo que se trata de personajes singulares con personalidades muy fuertes que me gustaría encontrarme por la calle en Londres; esta especie de glamour rudo del East End. Esta idea de opulencia dañada. Y también me gusta esta especie de inteligencia “bitchy” (“maliciosa”) que se manifiesta un poco en la actitud de los chicos y chicas”.

A McGirr le gusta la idea de cortar, personalizar, reutilizar objetos encontrados, destrozar cosas. “Este animal que llevamos dentro se siente muy visceral”, dijo. Uno de los bordados de los vestidos de noche se inspiró en la pantalla rota de un teléfono móvil: “Es como el gesto de tirar el teléfono a la basura”. McGirr no está en Instagram; digno precursor de una generación que comienza a rebelarse en este aspecto.

De la misma manera que en la colección hemos podido ver abrigos exquisitamente confeccionados con los hombros muy exagerados, también hemos visto looks que no tenían ningún tipo de coherencia con la colección. En esta ocasión los bolsos no han tenido ningún tipo de protagonismo, pero sí el calzado, que ha vuelto a esas premisas de la marca donde los zapatos deben ser prácticamente «imposibles». McGirr ha homenajeado su procedencia irlandesa utilizando como referencia las botas «travellers» de su ciudad natal.

  • Burberry:

Su director creativo desde 2023 es Daniel Lee, que sustituye en el puesto a Riccardo Tisci. Esta es su tercera colección para la marca. Lee fue el director creativo de Bottega Veneta.

“Sentí que no había nada nuevo que saliera en ese momento que me representara a mí y a lo que siento. Así que empecé a escribir desde mi experiencia personal”. Entre bastidores dijo: “El ambiente de esta temporada empezó pensando en los personajes que visten Burberry. Desde la realeza hasta la calle: creo que Burberry puede llegar a todo el mundo, y siempre hay gente nueva que lo descubre, y nuevas generaciones”.

El desfile se realizó bajo otra gran carpa, esta vez decorada como un pabellón de justas medievales en honor al logotipo de la marca. El primer look de Lee lo lució Agyness Deyn. Más tarde, Lily Donaldson, Karen Elson, Lily Cole, Naomi Campbell y Edie Campbell añadieron aún más nostalgia a la pasarela. El look de Deyn, una gabardina de moleskin con cuello alto sobre unos pantalones de corte amplio con el bajo vuelto y de cuadros, marcó el inicio de una serie de looks en oliva que reflejaban la procedencia militar del invento más perdurable de Burberry.

Lee ha diseñado variaciones del arquetipo de ropa femenina de Burberry: pulida, brillante, con trench y botas, todo ello mezclado con la verdadera fortaleza de la colección, los abrigos y prendas exteriores. Algunas de estas prendas – las chaquetas de inspiración campestre, el trench de moleskin, algunos abrigos Chelsea, un abrigo largo Hawley Arms en marrón o negro – se repitieron con pequeñas variaciones en ambos sexos. Otros, como una pesada chaqueta de piel con capucha y mocasines ghillie de Lennon Gallagher, o el trench blanco de estilo afgano, se utilizaron como puntos de distinción en determinados puntos de la colección. Muchos looks se acompañaron de paraguas plegables de cuadros para simbolizar que esa fuerza de la naturaleza, la lluvia, unifica a todos en Gran Bretaña.

El énfasis de Lee en crear diferentes personajes a través de sus looks dio como resultado un caleidoscópico elenco, desde la dama burguesa con camisa de seda de estampado paisley, falda de moleskin y botas de montar, hasta el dandy londinense con pantalón de lana jacquard y abrigo de lana de doble botonadura con un magnífico cuello verde apagado.

La tendencia del color amarillo también se da en esta colección de Burberry, donde Lee busca el equilibrio entre looks «todoterreno», de cierta inspiración militar, y looks que abogan por una feminidad extrema. Aparte de los abrigos, que son los verdaderos protagonistas de la colección, también debemos hacer una mención especial a los bolsos, que tienen suma importancia en esta ocasión, probablemente porque la marca sigue intentando que sus cuentas de resultados despeguen gracias al cambio de director creativo.

  • Chloé:

Su directora creativa desde 2024 es Chemena Kamali, que sustituye en el puesto a Gabriela Hearst. Esta es su primera colección para la firma. Kamali trabajó anteriormente en Chloé, bajo la dirección creativa de Phoebe Philo y Clare Waight Keller, y más tarde trabajó en Yves Saint Laurent bajo la dirección creativa de Anthony Vaccarello. Esta es la tercera vez que trabaja para Chloé.

Esta colección no sólo ha sido poderosa por el número de looks que ha presentado, sino también por su absoluta coherencia con la estética de la marca: volantes boho, prendas de abrigo elegantes y montones de accesorios. Ha sido la demostración de que nadie conoce mejor que Kamali la filosofía femenina de Chloé, un acierto absoluto por parte de la firma. La casa fue fundada en la década de 1950 por la emigrante judeo-egipcia Gaby Aghion, como antídoto a la alta costura parisina, y generación tras generación la marca ha procurado continuar el relevo de este poder femenino, en el sentido pleno de la palabra; han vuelto a conseguirlo.

La colección se titula “Intuition”. Kamali dijo entre bastidores: “Es cómo te hace sentir y cómo quieres sentirte. Creo que existe una conexión entre el hecho de que hoy en día, como mujer, tienes que ser capaz de seguir tu intuición y ser tú misma. Se trata de una forma intuitiva de vestir, de ligereza, movimiento, fluidez y emoción. Además, me encanta el poder de la nostalgia; cuando vas hacia atrás, vas hacia delante; también piensas en el presente y en lo que las mujeres quieren llevar ahora”.

De nuevo, una importancia extrema de los accesorios, especialmente los maxi cinturones en los que estaba escrito el nombre de la marca, probablemente por el reparo que existe todavía hoy en las grandes marcas de prêt-à-porter de lujo por poner sus logotipos directamente en sus prendas, teniendo que recurrir, oportuna y oportunistamente a los accesorios (bolsos, cinturones, botas, bisutería, gafas de sol, pañuelos).

La colección se inspira mucho en las colecciones de Lagerfeld para Chloé en los años 70, y va desde gabardinas con estampados tartán hasta vestidos y monos en muselinas vaporosas, suaves y en colores empolvados. El tercer look, una blusa blanca brillante con bordes festoneados, anudada por delante, con un par de pantalones negros de corte hipster y zuecos de tacón, fue casi como su manifiesto de diseño de pies a cabeza. “Lo hicimos con verdadera dedicación, un homenaje a los años Karl de finales de los 70, especialmente los comprendidos entre 1977 y 1979. En 1977, hizo esta colección con encaje bordado y broderie anglaise, su colección “Mosqueteros”.

  • Louis Vuitton:

Su director creativo desde 2013 (prêt-à-porter femenino) es Nicolas Ghesquière, que sustituyó en el puesto a Marc Jacobs. Ghesquière trabajó anteriormente en Jean Paul Gaultier y fue director creativo de Balenciaga.

En este caso, la escenografía ha sido realmente asombrosa: una especie de átomo en descomposición que liberaba destellos de luz en todas direcciones. Un elemento muy acertado para esta colección tan futurista. Ghesquière lleva 10 años al frente del prêt-à-porter femenino de Louis Vuitton, toda una proeza en un mundo en el que los directores creativos cambian de marca cada dos por tres, y esto mismo ha celebrado en su colección.

Hace 10 años, al presentar su primera colección para Vuitton, dejó una nota mecanografiada para todos los invitados, en la que hablaba de la «inmensa alegría» de empezar de cero. En esta ocasión, diez años después, ha colocado otra nota mecanografiada en los cerca de 4.000 asientos -entre los invitados, se encontraban muchos de los trabajadores de la marca- en la que ponía: «Esta alegría sigue aquí. Diez años después, esta noche es un nuevo amanecer».

La colección revisita algunos de las referencias y looks de estos últimos diez años de Ghesquière en la marca: chaquetas fuertemente bordadas con hilos metálicos y adornadas con piedras de cabujón que recordaban a las levitas de la colección Luis XVI para SS2018, faldas centelleantes que caían por debajo de las rodillas y parecían una llamada a SS2021, y los dobladillos asimétricos de los espectaculares vestidos de noche con volantes, que evocaban los trajes de buceo deconstruidos del desfile resort 2017 en Río.

Tanto el «savoir faire» de la maison como la estrecha relación de Vuitton con el mundo de los viajes han sido también protagonistas de la colección. Desde sastrería exquisita en tejidos técnicos hasta esculturales minivestidos con estampados de los baúles clásicos o chándales que incitan a la tendencia del «ocio glam». Todos los elementos que caracterizan a Nicolas Ghesquière estaban presentes, pero, en esta ocasión, y a diferencia del resto de colecciones, no resultaban en absoluto nostálgicos, ni derrotistas, sino más bien esperanzadores, un alivio después de una temporada en la que muchos diseñadores han apostado por la repetición y lo «seguro». Lo más extraordinario de Ghesquière es que, incluso cuando mira hacia atrás, consigue evocar el futuro.

Esperamos que nuestro quinto artículo, dedicado a las colecciones de la Semana de la Moda Fall 2024 os haya parecido interesante. Podéis seguirnos en YouTube, Spotify y Google Podcast, así como en Instagram y TikTok.

Muchas gracias por estar al otro lado escuchándonos y leyéndonos, esperamos que tengáis un buena y elegante semana.

Beatriz y Pedro.

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