Bienvenidos a nuestro primer artículo de Fashion Fashionae, la versión web de nuestro pódcast de moda homónimo, presentado por Beatriz Antón y Pedro Mansilla. A los mandos de la imagen y el sonido se encuentran Álvaro López-Chicheri y Álvaro Bonís.
Estamos subiendo a esta página todos los artículos que escribimos para nuestro pódcast, por lo que siempre podréis leer más detenidamente la información que tratamos en cada capítulo, incluidas las entrevistas.
Lo primero de todo, empezamos con nuestra sección de noticias de esta semana:
- La tensión en el mar Rojo crece: El tráfico marítimo ha caído un 40% desde noviembre. Si la situación continua así, los pedidos llegarán con retrasos y los costes seguirán incrementando.

- BASF lanza junto a Zara una nueva poliamida reciclada: se llama Loopamid y ha hecho su aparición en el mercado en una chaqueta cápsula de edición limitada de Zara. El proceso reduce a la mitad el consumo de recursos fósiles en su fabricación.

- Kering compra un complejo de retail en la Quinta Avenida de Nueva York por 885 millones de euros (963 millones de dólares): Es un complejo de 10700 metros cuadrados. Este sería el segundo local en su poder en la Quinta Avenida, el cual se une a su tienda de Gucci, situada en la torre Trump. Este movimiento afianza el compromiso del grupo de lujo para asegurarse enclaves estratégicos para su cartera de marcas de moda, y fortalece la posición de Kering en el lujo.

- Las exportaciones chinas a EE.UU. registran el mayor descenso en tres décadas: El valor de las exportaciones generales ha caído un 13% en 2023, hasta 500.300 millones de dólares. Las cifras sugieren que México podría superar a China como principal fuente de importaciones. En la categoría de moda, «aunque cada vez proceden de China menos prendas acabadas, las empresas de moda estadounidenses admiten que China seguirá desempeñando un papel fundamental, ya que no existe una alternativa práctica inmediata».

Y hasta aquí nuestra sección de noticias semanal.
En esta ocasión, tenemos un invitado muy especial en nuestro programa, se trata de Cristóbal Balenciaga. Nos ha parecido el mejor invitado para este primer capítulo por múltiples razones: la primera, que el día 19 de enero se estrenó en Disney+ una serie inspirada en los 30 años que Balenciaga pasó en París, desde su llegada en enero de 1937.

La segunda, que es uno de los grandes pilares de la moda, o más bien de alta costura, no sólo en España, sino también a nivel internacional. Ya lo decían sus compañeros de oficio, entre ellos Gabrielle Chanel o Christian Dior, a quien citamos: “es el maestro de todos nosotros”. Ya es casualidad que dos de los más grandes modistos de la historia de la moda naciesen el mismo día… 21 de enero, Balenciaga en 1895, Dior en 1905. Y no sólo eso, ambos conocieron el éxito a los 42 años, Balenciaga presentando su primera colección de París en 1937, Dior presentando su “New Look” en 1947… También Dior decía de él: “con los tejidos, nosotros hacemos lo que podemos. Balenciaga hace lo que quiere”.
La tercera razón que explica este capítulo es que la semana pasada tuvimos la idea de ir a visitar la exposición dedicada a Balenciaga que han realizado en el Jardín Botánico de Madrid para promocionar la serie creada por Disney+, y que está disponible en su plataforma desde el día 19 de enero. Una pena que no esperasen al 21 en homenaje a su nacimiento.

En esta exposición, se muestran los vestidos que han recreado para realizar la serie, puesto que los originales deben estar, como es obvio, protegidísimos por los museos y colecciones de todo el mundo. Gracias a nuestro técnico de imagen, hemos conseguido grabar algunas imágenes que nos servirán como recurso para explicaros algunas de las piezas clave de la exposición. A través de estas imágenes, os vamos a contar la historia de los trajes, curiosidades, anécdotas, etc.
Allá vamos:
- Primer vestido – traje de novia de Fabiola de Bélgica (15 de diciembre de 1960).
Fabiola de Mora y Aragón, hija de los marqueses de Riera. Su bisabuela, Micaela Elío y Magallón, marquesa de Casa Torres, fue la verdadera descubridora de Cristóbal Balenciaga.

Citamos las palabras de Balenciaga en la primera entrevista que realizó (sólo hizo dos entrevistas en toda su vida); esta primera entrevista fue para Paris Match en 1968: «Mi padre era pescador, mi madre costurera. Mi suerte fue que en mi pequeño pueblo (Guetaria, Guipúzcoa), cercano a San Sebastián, se encontraba la residencia de verano de una gran dama, la marquesa de Casa Torres. Yo no tenía más que ojos para ella cuando llegaba a misa el domingo, bajándose de su tílburi, con sus largos vestidos y sus sombrillas de encaje. Un día, reuniendo todo mi coraje, le pedí visitar sus armarios. Divertida, aceptó. Y así viví meses maravillosos: cada día después del colegio, trabajaba con las planchadoras de la marquesa en el último piso de su palacio de verano, acariciaba los encajes, examinaba cada pliegue, cada punto de todas estas obras maestras. Tenía 12 años cuando la marquesa me autorizó a hacerle un primer modelo. Podéis imaginar mi alegría cuando, al domingo siguiente, la amable dama llegó a la iglesia luciendo mi vestido. Así fue cómo hice mi primera entrada en la alta costura y en la alta sociedad».

La marquesa de Casa Torres sería la mecenas de Balenciaga, después lo sería su hija, Blanca Carrillo de Albornoz y Elío, abuela de Fabiola.
Se trata de un vestido de satén de seda “duquesa”, de la casa suiza Abraham, el talle es ligeramente más bajo de lo normal, tiene manga japonesa y cuello barco. La cola cae desde los hombros, inspirándose probablemente en los robes “Watteau” del siglo XVIII. No olvidemos la importancia que Jean-Antoine Watteau (1684-1721) le daba a la representación de las prendas en sus cuadros. Estas prendas también se denominaron «robe a la française», lo cual queda magistralmente explicado en el libro «2000 years of Fashion», de François Boucher.

El vestido es de inspiración medieval, con ribetes de visón blanco en el cuello, alrededor de la cintura y la cola. En la serie, muestran la preocupación de Fabiola por parecer una reina medieval y no una reina “moderna”, pero es Cristóbal quien le explica que el aire regio del traje es esencial, precisamente, porque se va a convertir en una gran reina europea.

También en este capítulo explican cómo se las ingeniaban en el taller de Balenciaga para solucionar las asimetrías de los cuerpos de sus clientas. Al fin y al cabo, muchas de ellas tenían un hombro más elevado que otro, una cadera más adelantada que la otra, etc., y Balenciaga colocaba pequeños trozos de muletón en los maniquíes para que, al realizar el vestido, todas estas pequeñas asimetrías no fuesen visibles para los demás; conseguía equilibrar por completo la figura de sus clientas y les daba un aspecto armonioso. Es increíble pensar la cantidad de maniquíes de grandes clientas que tenían distribuidos en los cuatro talleres de Balenciaga (París, Madrid, San Sebastián, Barcelona), entre ellas, la duquesa de Windsor, la marquesa de Llanzol, Grace Kelly…

Contaba una anticuaria a LOC (suplemento del periódico El Mundo) que Fabiola de Bélgica, como cualquier española, recicló los trocitos de visón blanco de su traje de novia para reutilizarlos en otras prendas. Cuando, desde Laeken, se le envió el traje de novia de Balenciaga a Sonsoles Díez de Rivera, hija de la marquesa de Llanzol y miembro de la Fundación Balenciaga, para exponerlo en el museo de Guetaria, se encontraron con que esas piezas de piel faltaban. Hablaron con la asociación de peleteros española y cedieron nuevos trozos para poder exponer la pieza tal y como se concibió en su día.
La réplica que se ha realizado para la exposición cuenta con bandas de visón falso, probablemente porque, al ser una exposición realizada bajo el nombre de Disney, y puesto que están tan comprometidos con la causa de la protección animal, han decidido finalmente no utilizar el visón blanco natural.
- Segundo vestido – vestido tulipán (1965).
Se trata de un vestido de noche en seda gazar rosa con corpiño de encaje, diseñado por Cristóbal Balenciaga para Eisa, España, invierno de 1965. Lleva un sujetador incorporado que forma la parte delantera del corpiño. El vestido en sí está embolsado (envuelto) con una segunda capa y está cortado de una pieza rectangular de gazar de seda. El gazar está montado bajo las secciones delanteras de la falda. El lazo de la espalda tiene un doble pliegue con pestañas plisadas. Los hombros también tienen pestañas plisadas.

La fuerte forma arquitectónica de este vestido se basa en su tejido: un gazar de seda rígido que se aleja del cuerpo y mantiene su forma. El vestido principal está hecho de una sola pieza unida por la espalda sin costuras laterales, una característica de los diseños de Balenciaga. Un segundo panel de tela cuelga de los hombros y se sujeta con corchetes bajo los brazos, creando la ilusión de una prenda suelta y desestructurada. Sin embargo, por debajo, un corsé rígido garantiza un ajuste seguro. Como en muchos diseños de Balenciaga, la parte delantera lisa de este vestido «Tulipán» (como pronto lo bautizaron los críticos) reserva el interés a la espalda, con un gran lazo que recuerda al kimono japonés (cinturón obi). Este vestido fue donado por la actriz norteamericana Ava Gardner, la cual se refería a sus prendas de alta costura como sus «bebés», e insistía en abrir sus armarios a diario para dejarlos «respirar».

En la página web del Victoria&Albert Museum, nos encontramos con la siguiente curiosidad: «Si el coste de su salón de París estaba fuera de su alcance, había otras maneras de comprar un diseño de Balenciaga. Algunos se vendían más baratos bajo la marca Eisa de Balenciaga en España, donde los costes de mano de obra eran más bajos y podían utilizarse tejidos más baratos». Dudamos mucho que la calidad de los tejidos fuese diferente en los distintos talleres de Balenciaga (exceptuando momentos muy concretos, como por ejemplo la salida de la guerra civil española y la ocupación nazi de París), pero sí podría darse esta reducción de precios por la diferencia de los sueldos en Francia y España, puesto que la mano de obra española era más barata. Pero no olvidemos que las trabajadoras de Balenciaga eran las mejor pagadas del sector, tanto en París como en España.
- Tercer vestido – vestido de noche “La Rose”, gazar negro (1967).
Si hay un tejido representativo en la obra de Cristóbal Balenciaga es el gazar, producido especialmente para él. En este vestido, denominado «La Rose», vemos la maestría técnica del modisto, que consigue un volumen totalmente novedoso en una época en la que todavía se estaban haciendo vestidos de grand soirée muy clásicos.

También decir que este vestido se realizó un año antes del fallecimiento del modisto, lo cual nos hace reiterar la genialidad de Balenciaga: hay varios «Balenciagas». ¿A qué nos referimos con esto? Hay un Balenciaga de los 20s, de los 30s, de los 40s, de los 50s y de los 60s. Y al contrario que muchos otros modistos y diseñadores, que al principio son muy originales y poco a poco a se van aburguesando, con Balenciaga ocurre todo lo contrario, comienza siendo muy clásico, probablemente por las exigencias de su clientela, y, cuando ya se establece como el «rey de la alta costura», es cuando desarrolla toda su creatividad y crea piezas totalmente originales y novedosas.
¿Qué movió a Balenciaga a hacer esta pieza especial? Probablemente su inquietud por estudiar nuevas líneas y dominar los tejidos que le permitieran desarrollar volúmenes libremente. A principios de los años 60, el modisto encargó al proveedor de Zúrich, Abraham, la fabricación de un novedoso artículo que reuniera unas cualidades específicas.

Se trata de un tipo de materia textil de aspecto regio y semitransparente, con tacto uniforme, y que muestra el diminuto relieve de su entramado. Es el gazar, ya comentado anteriormente. Su fabricación es un ligado de tafetán, que es el modo más simple de ligado textil: consiste en que los hilos de la urdimbre se alternan por encima y por debajo de los hilos de la trama del telar. Este tipo de ligamento esencial es de notoria tradición en la industria algodonera suiza, aunque en el caso del gazar se utiliza una hilatura de seda de alta calidad, con doble torsión de los hilos. Las características de este tejido son la rigidez que propicia su ligado y que se presta al desarrollo de formas arquitectónicas, su fácil manipulación y su apariencia suntuosa.
Con esta fórmula original dio inicio la obra escultórica y minimalista, de estructuras imposibles del modisto. De hecho, gran parte de su obra más representativa está construida con este tejido.
Pero, por encima de su habilidad como artesano, reconocido por todo el mundo, está también su habilidad como artista o creativo, probablemente influido no sólo por la observación de los cuadros de los grandes pintores españoles durante su infancia (Velázquez, Goya, Zurbarán, etc), sino también por los grandes arquitectos de la época, de Mies Van der Rohe a Le Corbusier, con todo el prestigio del que gozaba la arquitectura en los años sesenta. No olvidemos algunas construcciones icónicas, entre ellas Brasilia, ideada por Oscar Niemeyer (alumno de Le Corbusier), o el edificio de las Naciones Unidas de Nueva York.

- Cuarto vestido – vestido de noche volantes rosas (1951).
Considerado como uno de los grandes maestros de la alta costura en el siglo XX, Cristóbal Balenciaga dominaba tanto las técnicas de sastrería como las de modistería. La característica que le define es su gusto por la estructura, visible incluso en los vestidos más vaporosos. Este modelo, al igual que muchos otros de Balenciaga, tiene una silueta muy marcada. El corpiño ajustado de terciopelo de seda negro y la falda de vuelo corta delante y larga detrás, similar a un traje flamenco, hacen referencia explícita a las raíces españolas del modisto, aunque en este caso los volantes de la típica bata de cola se han colocado a modo de forro en el interior de la falda, desde donde lanzan un guiño coqueto con sus destellos de color rosa intenso.

En el primer capítulo de la serie, nos cuentan la importancia de la búsqueda del «estilo Balenciaga«. Gabrielle Chanel le invita a una de sus presentaciones de colección, a la cual acude la entonces directora de Harper’s Bazaar, Carmel Snow. Como cualquier periodista de moda que se precie, le pregunta por su estilo, por lo que propone como ideal femenino en su maison. Balenciaga no sabe muy bien cómo contestar, responde algo así como: «femenino, elegante, sofisticado». Y es gracias a este pequeño escarmiento orquestado por Chanel por lo que Balenciaga comienza una búsqueda interesantísima de su estilo personal, el cual se acabaría denominando el «estilo español», lleno de referencias al folclore y la tradición españolas, más que perceptibles en este modelo. Fue gracias a un libro esencial llamado «Tipos y trajes», de José Ortiz Echagüe (que formaba parte de su colección bibliográfica), a través de cual toma referencias del arte y la cultura españoles.

No olvidemos que «lo español» estaba más de moda que nunca, no sólo por el interés en el panorama político, social, y económico de una España que estaba atravesando la Guerra Civil (1936-1939), sino que el Pabellón Español de la Exposición Universal de 1937 (construido por el arquitecto español Josep Lluís Sert i López) también estaba causando furor por varias razones. La primera, la exposición del mítico cuadro de «El Guernica» de Pablo Picasso, una verdadera conmoción (en el mejor sentido de la palabra) en el mundo del arte. Y la segunda, la exposición de trajes regionales, acompañados de fotografías del ya mencionado Ortiz Echagüe, a quien debemos uno de los primeros trabajos rigurosamente etnográficos del traje español. Gracias a él, tenemos una geografía de la cultura de moda española impagable. Recomendamos el libro «Carbón y terciopelo», en el cual la Fundación del Museo Balenciaga nos acerca tanto a la figura de Ortiz Echagüe como a la de Balenciaga, y cómo éste se vio influenciado por estas fotografías.

- Quinto vestido – vestido de noche en satén de seda rojo (1952).
Cuenta con un cuerpo entallado que se recoge en el hombro y un escote en pico. Tiene una falda abullonada de tres cuerpos rematada en el bajo con cinta de encaje rojo bordado. Este vestido de noche se construye sobre una estructura interna, similar a las crinolinas de finales del s. XIX, sobre el que se han cosido los tres cuerpos abullonados de diferentes alturas. Tiene un bajo asimétrico, que con el tiempo evolucionará hasta la denominada «cola de pavo real».

La importancia de este vestido reside en las similitudes estéticas con el «New Look» que estaba proponiendo Dior, el nuevo favorito de las revistas de moda, e incluso de muchas clientas. Frente a la imagen austera que plantea Balenciaga para salir de la guerra, Dior trae de nuevo la exuberancia y la feminidad absolutas, utilizando decenas de metros de tejido para un sólo vestido. Ensalza la silueta femenina con cinturas de avispa, amplias faldas y hombros redondeados. También Dior emplea estrategias de marketing y comunicación muy distintas a las de Balenciaga, y éste se ve obligado a realizarse un retrato para promocionar su nuevo perfume «Le Dix».

Otra de las curiosidades de este modelo es que cuenta con 14 plomos en el bajo, que hacen que el tejido tenga la caída perfecta. Este recurso es muy típico en alta costura y, al igual que Balenciaga utilizaba unos plomos redondos que se cosían a mano en el bajo de las prendas, Chanel utilizaría la famosa cadena dorada para provocar este mismo efecto en los tejidos.
- Sexto vestido – vestido baby doll en tafetán de seda (1958).
El vestido baby doll, creado en 1958, está confeccionado en tafetán de seda color marfil con estampación floral en varios tonos de rojo y fucsia. Está inspirado en la indumentaria infantil con volúmenes muy holgados que permiten total libertad de movimientos. La pieza perteneció a la Marquesa de Llanzol, Doña María Sonsoles de Icaza y de León.

La marquesa de Llanzol era probablemente la clienta más importante de Balenciaga en España, hasta el punto de no ser solamente clienta suya, sino también amiga personal del modisto. Hay una divertida anécdota sobre la marquesa, y es que se presenta, estando embarazada, en el taller de Balenciaga para conocerle personalmente, cosa que el modisto no solía prestarse a hacer, pero tratándose de una de las mujeres más importantes de España, hizo una excepción. Mientras conversan, la marquesa deja caer que, puesto que va a ser una gran clienta de la casa, estaría muy bien que le hiciesen un descuento y, señalando su barriguita, le deja caer que tiene que compadecerse de ella porque está embarazada. A lo que el modisto, muy divertido, le contesta algo así: «mujer, le haría el descuento si yo tuviese algo que ver con el embarazo».

- Séptimo vestido – vestido “sobre” (1967).
El vestido “Sobre” de Balenciaga aparece en la portada de Harper’s Bazaar en 1967, fotografiado por Hiro; la modelo es Alberta Tiburzi. Se trata de un vestido confeccionado en gazar de seda negro, con tirantes de pedrería. No recuerda en absoluto a un vestido clásico, especialmente a los populares que en aquella época hacían Christian Dior y el resto de maisons de alta costura. Mostraba más bien un nuevo enfoque del diseño: jugar con el tejido. Balenciaga es también pionero en esto, mientras el resto de modistos, ante el tejido, se plantean la pregunta «¿Qué puedo hacerle al tejido?», Balenciaga se plantea «¿Qué me ofrece el tejido?», «¿Qué es lo mínimo que puedo hacerle para que sea perfecto?».

En el taller de Balenciaga todo empezaba por los brazos y el cuello. No como en el diseño New Look de Dior, con la cintura y las caderas. Balenciaga consideraba que estas dos partes del cuerpo de la mujer eran las más importantes, no quería una silueta femenina de reloj de arena, sino una silueta más cúbica, afilada y atrevida, con la parte superior del cuerpo exagerada y la cintura y las piernas delgadas.
Es un vestido que, aparte de su más que probable inspiración en la arquitectura de la época, también pudo inspirarse en las flores, una verdadera pasión de Balenciaga. Las flores tienen lo que se denomina el «fenómeno Balenciaga»: siendo muy barrocas (en cuanto a que sus formas son espectaculares), no pesan, se suspenden en el aire, pero también se da el «milagro Zurbarán», quien vistió a sus santas de una manera espectacular, a propósito de las cuales os recomendamos una verdadera joya bibliográfica: «Alta Costura», de Florence Delay.

- Octavo vestido – traje de chaqueta de lino blanca y falda negra (1943).
Elegimos este conjunto por una razón de peso: se realiza durante la ocupación nazi de París, y no podemos evitar ver cierta inspiración militar en la chaqueta. Durante la ocupación, los nazis impusieron nuevas normas a la Cámara Sindical de Alta Costura de París, impidiéndoles comprar y utilizar más de x metros de tejidos en sus colecciones, es decir, ya no se podían hacer vestidos de grand soirée como hasta el momento, sino que la estética que se impone es mucho más austera; las faldas, como en este look, son rectas, porque las faldas con vuelo necesitan un patronaje y un corte mucho más generosos.
Una de las provocaciones de la maison Balenciaga durante estos años son sus colecciones de sombreros, con volúmenes y formas muy exagerados, los cuales hacen que los nazis realicen inspecciones en el taller de Balenciaga, llegando a cerrar temporalmente la maison; los sombreros se entendieron como una forma de provocación directa al régimen nazi.

Durante la ocupación nazi, en la maison Balenciaga aparecen nuevas clientas. Cristóbal siempre se manifestó apolítico, puesto que se negaba a juzgar las opiniones políticas tanto de sus clientas como de sus trabajadoras. Gracias a ello, no negó vestidos a estas nuevas clientas pertenecientes o relacionadas con el régimen nazi, y no tuvo que despedir a ninguna de sus trabajadoras durante estos años, una proeza sin igual teniendo en cuenta las dificultades de la época.
Otra de las anécdotas de la serie es cómo cuentan el idilio de Chanel con un soldado nazi mucho más joven que ella; maliciosamente se decía que «no salían de la habitación del Ritz». Balenciaga, en señal de agradecimiento a Chanel por su ayuda los años anteriores para abrir sus taller en París, compra un retrato realizado por Cassandre y lo hace enviar al Ritz.
Este look no deja de recordarnos tanto al «New Look» (chaqueta blanca de lino de cuatro botones con falda negra de vuelo) que más tarde presentaría Dior (1947), como a una fotografía mítica de Chanel en que se encuentra sentada en su apartamento con una chaqueta prácticamente igual (todavía anterior a esta versión de Balenciaga).

- Noveno vestido – traje de chaqueta y falda negros (1951).
Primera chaqueta “semi-fitted” de Cristóbal Balenciaga, con fotografía mítica de Richard Dormer (1951). En la década de los 50s, Balenciaga comienza a desligarse de la silueta impuesta por Dior, y comienza a desligar el tejido del cuerpo de la mujer. La parte delantera de esta chaqueta sí nos muestra una chaqueta «al uso», con la cintura entallada, pero la parte de atrás se despega completamente y crea una nueva silueta para la mujer, la experimentación con las formas y patrones es cada vez mayor. Balenciaga, como si fuese Mies van der Rohe, se inspira en su propia técnica, y es precisamente la técnica la que tiene como consecuencia la aparición de nuevas siluetas, la desaparición de las cinturas, la aparición del aire entre el tejido y la mujer: ahora el aire es parte de su obra, otro de sus “materiales” fetiche.

También debemos hablar de la importancia del negro en la obra de Balenciaga. No sólo por su inspiración traída de los trajes regionales españoles, sino también por la situación política que España, y Europa, atravesaron a mitad de siglo, años negros que marcaron un antes y un después.
No podemos tampoco olvidarnos de la importancia del negro en Chanel, explicado sutilmente por Mauricio Wiessenthal en su libro «Orient-Express: el tren de Europa», donde explica los viajes que Chanel realizó con su amante Paul Iribe. El negro pudo venir de la madera de ébano del tren, pero también de la cada vez mayor influencia del jazz en esta época.

Hasta aquí nuestro primer programa dedicado a Balenciaga. Pero antes de terminar, os dejamos varias referencias bibliográficas que creemos esenciales para entender la figura del modisto:
- “Balenciaga”, Marie André-Jouve.

- “Balenciaga: Modisto de modistos”, Lesley Ellis Miller (la edición de Gustavo Gili está descatalogada, os dejamos un link de la versión anglosajona del libro).

- “Balenciaga Paris”, Pamela Golbin.

- “Balenciaga and Spain”, Hamish Bowles.

- “Cristóbal Balenciaga: la forja del Maestro (1895-1936)”, Miren Arzalluz.

- “Cristóbal Balenciaga: Moda, política y sociedad durante la guerra civil, 1936-1939 (San Sebastián y París)”, Javier González de Durana: no hemos conseguido encontrar ningún link disponible para comprar el libro online. Recomendamos preguntar en vuestras librerías de confianza por si ellos pudiesen encontrarlo.

Muchas gracias por estar al otro lado escuchándonos todas las semanas, esperamos que tengáis un buena y elegante semana.
Beatriz y Pedro.






Deja un comentario